Historia del pintalabios: de arma de seducción a instrumento político

La historia del pintalabios va más allá del uso de maquillaje para embellecer el rostro femenino y dotar de importancia a los labios. Ha sido perseguido por la Iglesia, utilizado para distinguir a las mujeres «decentes» de las de «vida alegre» y cómo importante arma política.

Historia del pintalabios desde su origen hasta la llegada del siglo XX

Los primeros datos que se encuentran del uso del pintalabios se remontan a 5.000 años atrás, en las primeras cavilaciones de las que tenemos constancia. Escritos e imágenes de la antigua Mesopotamia reflejan el uso de polvo de piedras semi preciosas para dar color a los labios y los párpados.

Con la llegada de la magnánima civilización egipcia el uso del maquillaje se extendió a hombres y mujeres, aunque el uso de labiales estaba más destinado a ellas. Para obtener los pigmentos con los que hacían los pintalabios machacaban cuerpos de escarabajo rojo y hormiga, entre otros insectos. Se dice que la archiconocida Cleopatra hacía uso de labiales con esta mezcla. Del imperio egipcio también datan labiales con base de yodo y bromo, una mezcla que producía intoxicaciones que, en ocasiones, llegaban a ocasionar la muerte.

Hasta la llegada del Imperio Griego, el uso de color en los labios era una práctica que no implicaba connotaciones distintivas. Es aquí cuando surge el concepto del uso del pintalabios para mujeres que ejercían la prostitución. No se trataba de un simple precepto social, sino de una imposición legal. Al contrario, sucedía en el Imperio Romano, ese colosal copy/paste del vecino helénico. En las tierras de Rómulo y Remo las mujeres que hacían uso del pintalabios eran las más distinguidas.

La ausencia y presencia del pintalabios en las edades Media y Moderna

Con el ocaso de la época clásica, y la llegada de edad más oscura de la tierra -la Media-, el uso de pintalabios (y de otros rituales de belleza) queda prohibido por la iglesia, y con él, cualquier maquillaje que sirviera para otorgar belleza a la mujer. Se consideraba una provocación propia de mujeres impuras, brujas adoradoras de Satán. Paradójicamente, en esta misma época, era bastante común la práctica de pellizcarse las mejillas y morderse los labios para obtener resultados de lozanía. El rubor de la pureza…

La historia del pintalabios en las edades Media y Moderna

Con la llegada del reinado de Isabel I de Inglaterra se pone de moda el uso de maquillajes pálidos y labios rojos. Su uso estaba destinado a las mujeres de clase alta y a los actores. Comienza entonces a cuidarse un poco (al menos un poco) su composición: cera de abejas mezclada con pigmentos rojos de plantas. Una mezcla más cercana a la composición de las barras de labios actuales.

Mientras esta tendencia se daba en Inglaterra, en España el uso de maquillaje estaba destinado personas de poca reputación, es decir, actores y prostitutas. Los siglos XVII y XVIII, más luminosos en moda y maquillaje, serán el periodo de transición. El uso del pintalabios comenzará a extenderse socialmente, aunque sí seguirá teniendo connotaciones sexuales y de distinción social. ¿La diferencia? La composición y los tonos del pintalabios.

La comercialización del pintalabios y la importancia de su significado en el siglo XX

Las barras de labios comienzan a comercializarse a mediados del siglo XIX. De 1884 data el primer pintalabios en barra, creado con cera de abejas, aceites y sebo de caza. La barra se vendía provista en papel de seda o similares. Lo que más se acerca a la barra de labios que conocemos a día de hoy nace en el año 1915. Comienza a comercializarse en una carcasa que permite llevar el pintalabios en el bolso.

Según se van sucediendo las décadas del siglo XX, la barra de labios empieza a no solo ser un instrumento de belleza, sino también un arma política. En los años 20, momento en el que comienza producirse masivamente y cuenta con la aceptación de toda la sociedad, también es usado por las mujeres como arma política.

El pintalabios utilizado como arma para luchar contra el machismo en las urnas

En Estados Unidos, las sufragistas hicieron uso del pintalabios color rojo como protesta por no ser tomadas en cuenta para el voto. Era un elemento destinado únicamente a la mujer, y por tanto, un arma para revindicar su ser. Un elemento que en la sociedad actual es considerado como un elemento opresor en algunos foros femeninos fue entonces un arma de protesta femenina.

La importancia del papel del pintalabios en la II Guerra Mundial y su extensión a todos los sectores de la sociedad

Llega la década de los 40, y con ella, la II Guerra Mundial. En un contexto gris, el más oscuro de nuestra historia reciente, comienza a popularizarse el uso del pintalabios de color rojo. Es aquí cuando la fuerza del rojo vuelve a aparecer como instrumento político. Era bastante común encontrar a las mujeres que trabajaban próximas a los frentes de guerra con los labios pintados de rojo. Con esta iniciativa se pretendía levantar el ánimo de los combatientes. Su importancia llega hasta el punto de tener presencia en las campañas políticas de Churchill: «beauty is your duty» (la belleza es tu deber).

Con la explosión de los sectores  del cine, la publicidad y la moda en los años 50, el uso del pintalabios se extendió a toda la sociedad. Hasta los hogares más modestos contaban con una barra de labios para su uso en ocasiones especiales.

Hoy en día, no hay mujer (también hombres) que no cuente con una colección de pintalabios en su haber. Ahora, por suerte, no existe la necesidad de usarlo para distinguirse de las demás o para levantar el ánimo de nadie. Su uso está extendido a la libertad de elección de llevarlo o no. Y eso es maravilloso.